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A punto, también, de caernos una crisis
económico social que no es novedad para los buenos lectores.
Dada la situación generalizada a la que nos
enfrentamos los paisanos de esta bendita Argentina, hablar de
Internet puede parecer una frivolidad descarada.
Sucede que si a la gente la panza le hace
ruido de hambre, todo lo demás pasa a segundo plano. Y a un segundo
plano muy lejano.
Con esta realidad, pontificar sobre la
necesidad de la red como medio educativo, de difusión de ideas y
bla, bla, bla se parece demasiado a una pérdida de tiempo y bytes.
Pero dados a perder el tiempo, al
menos que sea por una causa justa. Desde este espacio poco podemos
hacer, salvo intentar mejorar lo que sabemos.
Una Internet mejor no alimentará a los
niños, como nunca lo hizo un buen cuadro o una canción o una
novela. Pero siguen siendo necesario el arte como lo será al menos
por un tiempo la utilización de esta herramienta.
Y como decía el amigo Kant: ya que la
felicidad es inalcanzable, aspiremos entonces a la dignidad.
Leticia Agrelo
agrelo@abaconet.com.ar
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